Nepal y China mantienen activas las alertas ante el riesgo de que dos lagos represados en la región del Himalaya rompan sus barreras naturales y generen nuevas inundaciones, mientras continúan las labores de rescate tras el desastre ocurrido el miércoles en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet.
Las autoridades de ambos países advirtieron este jueves que las lluvias previstas para los próximos días podrían incrementar el nivel de los lagos y ejercer mayor presión sobre las acumulaciones de sedimentos, rocas y hielo que actualmente contienen grandes volúmenes de agua.
En Nepal, la autoridad nacional de gestión de desastres informó sobre la formación de un lago detrás de una obstrucción de materiales en el río Bhotekoshi, cerca de las zonas afectadas por la reciente inundación. Debido al aumento constante del nivel del agua, existe el riesgo de que la barrera natural se rompa y libere de manera repentina una gran cantidad de agua hacia las comunidades ubicadas río abajo.
Por ello, las autoridades solicitaron a habitantes, viajeros y equipos de emergencia mantenerse alejados de las riberas y de otros puntos considerados peligrosos. Algunos grupos de rescate ya comenzaron a trasladarse hacia zonas más elevadas como medida preventiva.

En el Tíbet, las autoridades chinas calculan que alrededor de tres millones de metros cúbicos de agua, equivalentes a unas 1,200 piscinas olímpicas, podrían ingresar durante los próximos tres días a otro lago represado. El mayor caudal se espera alrededor del 1 de septiembre, fecha en la que también podría aumentar el riesgo de ruptura de la barrera.
“El volumen de agua continúa aumentando y también lo hace el riesgo”, explicó Zhu Jinfeng, investigador del departamento de hidrología del Ministerio de Recursos Hídricos de China.
La nueva amenaza ocurre mientras Nepal y China continúan enfrentando las consecuencias de la inundación repentina registrada el miércoles. Los últimos balances señalan al menos 392 muertos y cerca de 1,400 personas desaparecidas, entre ellas cientos de extranjeros que se encontraban en la región por motivos turísticos o religiosos.
En Nepal, helicópteros participan en las labores de búsqueda y rescate, además de trasladar suministros a comunidades que permanecen aisladas. En el distrito de Chitwan, las autoridades reportaron el hallazgo de 103 cuerpos, mientras hospitales locales habilitaron espacios adicionales ante el elevado número de víctimas.
En el Tíbet, el distrito de Gyirong registra 558 personas desaparecidas, incluidos 260 extranjeros, mientras que el balance oficial mantiene tres fallecidos. El principal paso fronterizo entre Nepal y China quedó gravemente afectado por el flujo de lodo y escombros, y los equipos trabajan para restablecer las vías de acceso.
Las autoridades de ambos países atribuyen la tragedia al colapso de un glaciar, que habría desencadenado una avalancha de hielo, rocas y sedimentos. Un geólogo chino estimó que el flujo alcanzó velocidades de aproximadamente 50 metros por segundo y recorrió más de 20 kilómetros.
Con nuevas precipitaciones previstas para los próximos días, los equipos de emergencia mantienen bajo vigilancia los ríos, lagos y barreras naturales de la región ante la posibilidad de que se produzcan nuevas inundaciones.





