Diana Ramírez Cortés, reconocida con el Galardón a la Mujer Indígena 2026, advierte que familias serranas siguen enfrentando marginación, dificultades educativas y distintas formas de violencia
Por: Arcelia García Ortega
Tepic, Nayarit; martes, 08 de septiembre del 2026.- La pobreza extrema, las dificultades para continuar estudiando, la falta de oportunidades laborales y la violencia contra las mujeres siguen formando parte de la realidad de distintas comunidades indígenas de Nayarit, advirtió la docente y activista Diana Ramírez Cortés, quien este lunes 7 de septiembre recibió el Galardón a la Mujer Indígena 2026 por parte del Congreso del Estado.
Ramírez Cortés conoce de cerca estas condiciones a través del trabajo que realiza en localidades serranas mediante el Colectivo Ramírez, iniciativa que impulsa junto con su hermana para llevar ropa, juguetes y otros apoyos a familias que viven en zonas de alta marginación.
Con donaciones recibidas de particulares, ambas trasladan directamente los artículos hasta las comunidades donde consideran que existe mayor necesidad. Entre las localidades beneficiadas se encuentran La México, Pico de Gallo, La Taberna y poblaciones cercanas a Santa Teresa.
La docente señaló que todavía existen familias que viven en condiciones económicas muy complicadas y con escasas posibilidades de mejorar sus ingresos, situación que en muchos casos las obliga a salir de sus comunidades para buscar trabajo.
Explicó que algunas personas migran temporalmente hacia las zonas costeras de Nayarit o a otros estados para emplearse como jornaleros agrícolas en actividades relacionadas con el corte y recolección de frutas y verduras.
Diana Ramírez advirtió que otro de los problemas que requiere mayor atención es la violencia que enfrentan mujeres indígenas, especialmente en comunidades apartadas donde la marginación y algunas prácticas tradicionales pueden dificultar la denuncia y el acceso a mecanismos de apoyo.
Señaló que todavía se presentan situaciones de violencia económica, psicológica y física, por lo que consideró indispensable reforzar las estrategias preventivas y llevar información directamente hasta las localidades serranas.
Ramírez Cortés participó en el observatorio Mujeres, Paz y Seguridad, desde donde se planteó la necesidad de realizar talleres en comunidades de la sierra para proporcionar a las mujeres información y herramientas que les permitan identificar, prevenir y enfrentar situaciones de violencia.
Consideró que estas acciones deben mantenerse de manera permanente y acercarse principalmente a aquellas localidades donde las condiciones geográficas y económicas dificultan el acceso a instituciones y servicios.
La educación también continúa representando un desafío para niñas, niños y jóvenes indígenas. Aunque reconoció que actualmente existen más opciones educativas, señaló que la distancia entre las comunidades y los centros escolares, junto con la falta de recursos económicos, sigue provocando dificultades para permanecer en las aulas.
Explicó que algunas localidades presentan condiciones de acceso tan complicadas que todavía es necesario recurrir a animales de carga para trasladarse, mientras que para otras familias pagar regularmente el transporte en camión representa un gasto difícil de sostener.
No obstante, destacó los avances registrados en materia educativa, ya que algunas poblaciones cuentan actualmente con escuelas desde el nivel preescolar hasta preparatoria, además de alternativas de educación superior como la Universidad Tecnológica de la Sierra.
A ello, dijo, debe sumarse el fortalecimiento de los programas de alimentación escolar, debido a que garantizar una nutrición adecuada resulta particularmente importante para menores que viven en comunidades con mayores carencias.
A pesar de los problemas que persisten, Diana Ramírez reconoció que las mujeres indígenas han logrado avanzar en su participación dentro de las comunidades y ocupar espacios que anteriormente estaban principalmente reservados para los hombres.
Indicó que actualmente existen mujeres desempeñándose como delegadas y juezas. En su propia comunidad, destacó, ya se cuenta con la primera mujer delegada, además de que también se ha observado una creciente presencia femenina en responsabilidades públicas municipales





