El Sistema Activo de Negación utiliza ondas electromagnéticas capaces de generar una intensa sensación de calor en la piel. Según el periodista Jesús Esquivel, el dispositivo fue transferido a autoridades migratorias por un periodo inicial de siete meses.

Estados Unidos desplegó en la frontera con México un dispositivo militar no letal diseñado para provocar una intensa sensación de calor y ardor en la piel, con el objetivo de disuadir a las personas de acercarse a determinadas zonas fronterizas, de acuerdo con información difundida por el periodista Jesús Esquivel, a partir de un memorando cuya existencia reportó CNN.

El equipo, conocido como Sistema Activo de Negación (Active Denial System), utiliza ondas electromagnéticas dirigidas hacia las personas para generar una sensación térmica intensa sin recurrir a proyectiles convencionales.

De acuerdo con Esquivel, el dispositivo puede alcanzar objetivos situados a más de 800 metros de distancia y fue transferido por el Departamento de Defensa, denominado Departamento de Guerra por la actual administración estadounidense, al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

Un arma para disuadir los cruces fronterizos

Según la información difundida por el periodista, el Departamento de Seguridad Nacional solicitó el uso del sistema para reforzar las medidas de control migratorio en la frontera con México.

El memorando establece que la transferencia del equipo tendría una duración inicial de siete meses, a partir de septiembre, con la posibilidad de renovar su utilización si así lo solicita la dependencia federal.

Esquivel explicó que el mecanismo busca provocar una reacción inmediata en las personas expuestas a sus ondas electromagnéticas. De acuerdo con su interpretación del documento, la sensación de ardor puede persistir durante aproximadamente 15 minutos y provocar que quienes la experimentan se alejen del área.

Aunque se trata de un sistema clasificado como no letal, su posible utilización plantea interrogantes sobre sus efectos y las condiciones en las que podría emplearse contra personas que intenten cruzar la frontera.

¿Quiénes operarían el dispositivo?

De acuerdo con Esquivel, el equipo no sería operado directamente por los militares desplegados en la zona fronteriza, sino por agentes federales encargados de tareas migratorias y de seguridad.

Entre las corporaciones mencionadas se encuentran la Patrulla Fronteriza y las autoridades de inmigración y aduanas de Estados Unidos.

Esta distinción responde a las restricciones que limitan la participación directa de las fuerzas armadas estadounidenses en determinadas funciones de aplicación de la ley dentro del país. En ese contexto, los militares pueden brindar apoyo logístico y operativo, mientras que las tareas de control migratorio corresponden a las autoridades civiles competentes.

El despliegue se suma a las medidas fronterizas impulsadas por el presidente Donald Trump, que incluyen el envío de efectivos militares para apoyar las operaciones de vigilancia y control.

El alcance del arma genera dudas en la frontera

Uno de los aspectos que destacó Esquivel es el alcance del dispositivo, superior a los 800 metros, una distancia que podría resultar relevante en sectores donde el río Bravo separa ambos países o donde la franja fronteriza es relativamente estrecha.

El periodista advirtió que esa capacidad plantea dudas sobre las posibles consecuencias de utilizar el sistema cerca del límite territorial, especialmente ante la posibilidad de que sus efectos alcancen a personas ubicadas del lado mexicano.

Sin embargo, la información citada no establece que el dispositivo haya sido utilizado contra migrantes ni confirma que sus ondas hayan afectado territorio mexicano.

También queda por determinar cuáles serían las circunstancias que justificarían su empleo y qué protocolos se aplicarían para evitar daños a personas que no representen una amenaza.

Un sistema militar que ya había sido utilizado

Esquivel aclaró que el Sistema Activo de Negación no es un arma experimental, pues fue desarrollado y utilizado previamente por las fuerzas militares estadounidenses como mecanismo de dispersión y control de multitudes.

Su funcionamiento se basa en dirigir energía electromagnética hacia una superficie muy superficial de la piel, lo que provoca una sensación intensa de calor que busca que la persona se retire del área expuesta.

Pese a su clasificación como dispositivo no letal, esto no significa que esté exento de riesgos en todas las circunstancias. Las condiciones de uso, la exposición y las características de las personas alcanzadas son factores relevantes para evaluar sus posibles consecuencias.

Por ello, su incorporación a las operaciones fronterizas abre interrogantes sobre la supervisión, los límites de aplicación y la responsabilidad de las autoridades en caso de que se produzcan lesiones.

Hasta ahora, el principal punto de atención es determinar si el sistema será utilizado efectivamente en operaciones migratorias y cuáles serán los argumentos de las autoridades estadounidenses para justificar su empleo.