La Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) confirmó oficialmente la participación del artista puertorriqueño Bad Bunny como el encargado del espectáculo del medio tiempo en el próximo Super Bowl, a realizarse en febrero de 2026.
Desde que se hizo el anuncio el pasado 28 de septiembre, la decisión ha generado polémica, particularmente en sectores conservadores de Estados Unidos. El expresidente Donald Trump fue uno de los primeros en reaccionar, afirmando no conocer al cantante y calificando la elección como “absolutamente ridícula”.

Ante las críticas, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, defendió la selección del artista, destacando su relevancia global:
“Bad Bunny es uno de los artistas más destacados y populares del mundo. Eso es lo que intentamos lograr. Es un escenario importante para nosotros. Es un elemento importante para el valor del entretenimiento. Está cuidadosamente pensado”, declaró Goodell en conferencia de prensa este miércoles.

Postura crítica y tensiones con el gobierno
La elección de Bad Bunny también ha reavivado tensiones políticas, dado que el cantante ha sido abiertamente crítico de políticas migratorias implementadas durante la administración de Trump. En una decisión que llamó la atención en su pasada gira mundial, el artista optó por no incluir a Estados Unidos en su itinerario, como forma de protesta contra los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
En respuesta a su próxima participación en el Super Bowl, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, advirtió que habrá un amplio despliegue de agentes de ICE durante el evento.
“Vamos a estar en todas partes. Vamos a hacer cumplir la ley. No deberías venir al Super Bowl a menos que seas un ciudadano estadounidense respetuoso de la ley”, afirmó Noem, generando preocupación entre comunidades migrantes.
Un show bajo la lupa
Con esta controversia en desarrollo, el Halftime Show de Bad Bunny no solo promete ser uno de los más vistos, sino también uno de los más políticamente cargados en la historia reciente del Super Bowl. La NFL, por su parte, se mantiene firme en su apuesta por un espectáculo que refleja la diversidad cultural y la popularidad global de la música urbana.





