Mayo Clinic desarrolla terapias innovadoras que podrían transformar el tratamiento de esta enfermedad neurológica
La epilepsia, uno de los trastornos neurológicos más comunes del mundo, afecta a cerca de 50 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta enfermedad se caracteriza por convulsiones recurrentes, descritas como “tormentas eléctricas” en el cerebro, que alteran la actividad neuronal y afectan la calidad de vida de quienes la padecen.
Aunque cerca del 70% de los pacientes puede controlar las crisis con tratamientos farmacológicos, los medicamentos actuales pueden generar efectos secundarios, como la confusión o el cansancio. Por ello, investigadores de la Mayo Clinic exploran nuevas terapias que buscan reparar los circuitos cerebrales dañados, con resultados iniciales prometedores.
El doctor Jonathon Parker, neurocirujano de la Mayo Clinic en Phoenix, explicó que estas investigaciones abren un horizonte esperanzador para la rehabilitación cerebral. Los enfoques más avanzados incluyen neuromodulación, terapia celular neuronal y terapia génica, tres caminos que podrían transformar el manejo de la epilepsia en el futuro.

Tres terapias que marcan el futuro de la epilepsia
- Neuromodulación: consiste en la implantación de electrodos que emiten impulsos eléctricos para rehabilitar los circuitos neuronales alterados. Este método busca identificar la “huella dactilar” de la señal cerebral que origina las convulsiones y detenerlas en su origen.
- Terapia celular neuronal: pretende reemplazar las interneuronas inhibidoras perdidas —las que actúan como los “frenos” del cerebro— mediante el trasplante de nuevas células en las zonas afectadas.
- Terapia génica: se centra en modificar la actividad de genes problemáticos mediante el uso de virus que transportan una terapia correctiva, regulando las proteínas o canales iónicos que controlan la excitación neuronal.
Impacto en la calidad de vida
Parker destaca que la epilepsia “es una enfermedad realmente desafiante de convivir”. Las nuevas terapias buscan no solo reducir drásticamente las convulsiones, sino también mejorar la predictibilidad de la vida diaria y liberar a los pacientes de la ansiedad constante asociada a la posibilidad de sufrir un ataque inesperado.
“El objetivo es que los pacientes puedan volver a realizar las actividades que disfrutan y retomar una vida más independiente”, señala el experto.
Una enfermedad que requiere atención médica
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la epilepsia se diagnostica tras la ocurrencia de dos o más convulsiones no provocadas, y puede manifestarse con alteraciones del movimiento, pérdida de conciencia o cambios en el estado de ánimo y los sentidos. Además, puede generar complicaciones físicas y psicológicas, como fracturas, ansiedad o depresión.
Un futuro prometedor, pero aún en desarrollo
Aunque estas terapias aún no están disponibles para el público en general, los ensayos iniciales del equipo de la Mayo Clinic muestran un avance significativo hacia un enfoque regenerativo de la epilepsia. “Las opciones que tenemos están mejorando año tras año”, concluye Parker, quien considera que los avances en neuromodulación y terapias génicas y celulares podrían restaurar la capacidad natural del cerebro para regular su actividad eléctrica.







