Durante la temporada de invierno, la amigdalitis se convierte en una de las infecciones de garganta más frecuentes, especialmente en niños. Esta afección se caracteriza por la inflamación de las amígdalas, estructuras del sistema inmunitario encargadas de detener virus y bacterias que ingresan por la boca y la nariz.

Aunque suele ser leve y desaparecer con cuidados básicos, reconocer sus síntomas a tiempo es clave para evitar complicaciones y recibir el tratamiento adecuado.

¿Qué es la amigdalitis?

La amigdalitis consiste en la inflamación de las amígdalas y puede tener origen viral o bacteriano. De acuerdo con Mayo Clinic, la mayoría de los casos se deben a virus relacionados con resfriados o gripe. Sin embargo, una proporción importante es causada por bacterias, siendo Streptococcus pyogenes la más común.

El tratamiento depende directamente del origen de la infección. Por esta razón, identificar la causa es esencial. Procedimientos como la amigdalectomía —extirpación de las amígdalas— solo se recomiendan cuando las infecciones son recurrentes o generan complicaciones graves.

Síntomas más comunes

La amigdalitis puede manifestarse con:

  • Dolor de garganta intenso
  • Fiebre
  • Aumento del tamaño y enrojecimiento de las amígdalas
  • Dificultad para tragar
  • Ganglios inflamados en el cuello
  • Voz apagada
  • Placas blancas o amarillentas (en casos bacterianos)

Otros síntomas incluyen fatiga, dolor de cabeza y mal aliento.

Cuándo puede ser más grave

Aunque la mayoría de los casos son benignos, algunos signos requieren atención médica inmediata. Según MedLinePlus, se debe consultar de urgencia si se presenta:

  • Rigidez en el cuello
  • Fiebre alta que no cede
  • Dolor severo al tragar
  • Babeo, especialmente en niños pequeños

Una de las complicaciones más serias es el absceso periamigdalino, una acumulación de pus alrededor de las amígdalas que puede dificultar la respiración y requerir drenaje o cirugía.

Viral vs. bacteriana: cómo diferenciarlas

Identificar el origen de la infección permite un tratamiento apropiado:

  • Viral: síntomas más leves, presencia de tos, congestión nasal o voz ronca.
  • Bacteriana: fiebre alta, fuerte dolor de garganta y placas visibles.

Un estudio de BMC Infectious Diseases confirma que Streptococcus pyogenes continúa siendo uno de los agentes bacterianos más comunes. Herramientas diagnósticas como el “Centor score” o las pruebas de frotis ayudan a definir si se necesitan antibióticos.

Prevención y atención oportuna

La amigdalitis es una infección frecuente pero tratable. La mayoría de los pacientes mejora con reposo, hidratación y manejo de síntomas. No obstante, reconocer señales de alarma y recibir un diagnóstico oportuno es esencial para prevenir complicaciones, especialmente en niños y en personas con sistemas inmunitarios debilitados.

En invierno, mantener buenos hábitos de higiene, lavarse las manos y evitar el contacto cercano con personas enfermas puede reducir el riesgo de contagio.