La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó hoy sus primeras directrices oficiales sobre el uso de fármacos para tratar la obesidad crónica en adultos, resaltando el papel de los medicamentos basados en GLP-1, entre ellos Ozempic, Wegovy y Mounjaro.

GLP-1: una herramienta clave ante una epidemia creciente

La OMS advirtió que más de mil millones de personas viven actualmente con obesidad y que la cifra podría duplicarse para 2030 si no se toman medidas urgentes. En este contexto, los medicamentos GLP-1 se perfilan como una pieza relevante en las estrategias de salud pública.

Estos fármacos, inicialmente desarrollados hace una década para tratar la diabetes, han demostrado también gran eficacia en la pérdida de peso. Su función es imitar una hormona que regula la insulina y genera sensación de saciedad, actuando directamente en mecanismos cerebrales.

Qué recomienda la OMS

Las nuevas recomendaciones sugieren utilizar las terapias con GLP-1 en adultos con obesidad (IMC ≥ 30) como tratamiento a largo plazo, con excepción de mujeres embarazadas.

La guía se centra en tres agentes:

  • Semaglutida (principio activo de Ozempic y Wegovy)
  • Tirzepatida (Mounjaro)
  • Liraglutida, un medicamento de la misma familia ya conocido

Aunque la eficacia está comprobada, la OMS señala que aún es necesario estudiar sus efectos en tratamientos prolongados. También destaca que los medicamentos no son una solución aislada, sino que deben complementarse con alimentación saludable, actividad física y políticas públicas que favorezcan entornos sanos.

Una parte importante de un enfoque integral

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, subrayó que la obesidad es “uno de los grandes desafíos de la salud mundial” y que estos fármacos pueden ayudar a enfrentarla como una enfermedad crónica tratable.

Por su parte, Jeremy Farrar, subdirector general del organismo, afirmó que los GLP-1 no deben considerarse una “solución mágica”, aunque serán fundamentales en una estrategia integral contra la obesidad.

La OMS también recordó que en septiembre incorporó semaglutida y tirzepatida a su lista de medicamentos esenciales para la diabetes tipo 2 y pidió impulsar la producción de versiones genéricas accesibles para países en desarrollo.