Durante un conversatorio en El Colegio Nacional, especialistas abordaron el impacto de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías digitales en la juventud, destacando tanto sus beneficios como riesgos.
La funcionaria de la UNESCO, Paola Cicero Arenas, advirtió que nunca antes una generación había enfrentado una transformación tecnológica tan profunda sin comprender completamente sus implicaciones. Señaló que en México, nueve de cada 100 estudiantes universitarios usan IA generativa como apoyo emocional, y la mayoría reporta sentirse mejor tras utilizarla. Este fenómeno, explicó, revela vacíos en el acompañamiento emocional por parte de instituciones educativas y entornos sociales.
Cicero destacó que la IA no es solo una herramienta, sino una transformación estructural con implicaciones éticas, legales y psicológicas. En el ámbito educativo, su uso es amplio: ocho de cada diez universitarios mexicanos la emplean para generar textos y siete de cada diez reportan mejoras académicas. Sin embargo, alertó sobre riesgos cognitivos, como la disminución de la memoria y el pensamiento crítico, respaldados por estudios del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
En cuanto al contexto internacional, mencionó que países como Estonia y Francia presentan altos niveles de adopción de IA en la educación, lo que refleja una tendencia global.

Por su parte, la investigadora Lucía Magis Weinberg, de la Universidad de Washington, explicó que la adolescencia ahora se extiende de los 10 a los 25 años, etapa en la que el cerebro sigue en desarrollo y es especialmente vulnerable a los efectos de la tecnología. Subrayó que las redes sociales amplifican tanto experiencias positivas como negativas, fomentan la comparación social y pueden intensificar problemas como ansiedad, depresión y baja autoestima.
También advirtió que estas plataformas están diseñadas para captar la atención, dificultando su regulación y afectando hábitos como el sueño, la actividad física y las relaciones presenciales. Dos de cada tres adolescentes reconocen tener dificultades para dejar de usar estos medios.
Finalmente, María Elena Medina-Mora enfatizó que la salud mental de niños y adolescentes sigue siendo insuficientemente atendida y estigmatizada. Señaló que el impacto del entorno digital varía según factores como el acceso, la alfabetización digital y la vulnerabilidad previa.
No obstante, también destacó aspectos positivos del entorno digital, como el fomento de la creatividad, el aprendizaje y habilidades cognitivas a través de videojuegos. Concluyó que es necesario equilibrar riesgos y oportunidades, promover la transparencia en el uso de datos y fortalecer la educación digital para proteger la salud mental de las nuevas generaciones.







