La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió las alarmas internacionales ante el resurgimiento del ébola en África, un brote que ya ha dejado más de 230 personas fallecidas y más de mil casos sospechosos en la República Democrática del Congo.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó que “el ébola ha vuelto” y advirtió que la situación es especialmente preocupante debido a que la variante responsable del actual brote, conocida como Ébola Bundibugyo, no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados.

De acuerdo con autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo, hasta el momento se han registrado 238 muertes y 1,077 casos sospechosos relacionados con la enfermedad.

El brote fue detectado inicialmente en la provincia de Ituri, ubicada en la frontera con Uganda y Sudán del Sur, considerada el epicentro de la epidemia. Sin embargo, el virus ya se ha extendido hacia las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, además de haberse confirmado casos en Uganda.

La OMS informó que el virus habría comenzado a circular en Ituri aproximadamente dos meses antes de que las autoridades declararan oficialmente el brote.

Ante el avance de los contagios, el pasado 17 de mayo de 2026 la OMS declaró la epidemia como una “emergencia de salud pública de importancia internacional”. Días después, el 22 de mayo, el organismo elevó de “alto” a “muy alto” el nivel de riesgo para la República Democrática del Congo y Uganda, mientras que el riesgo regional en África permanece “alto” y el global se mantiene “bajo”.

Además, al menos diez países africanos se encuentran en alto riesgo de verse afectados debido a su cercanía fronteriza con las naciones donde se concentra la epidemia.

El actual brote representa el número 17 registrado en la República Democrática del Congo desde que el virus del ébola fue identificado por primera vez en 1976.

El virus se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar fiebre hemorrágica severa, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Según la OMS, la tasa de mortalidad del ébola oscila entre el 25% y el 90%.

Durante una visita oficial a la República Democrática del Congo, Tedros Adhanom Ghebreyesus reconoció la gravedad de la situación y aseguró que, aunque actualmente no existen tratamientos específicos para la variante Bundibugyo, aún es posible salvar vidas mediante atención médica oportuna y acciones de prevención.

“Esto es grave y merecen escucharlo con claridad. Pero también quiero que sepan esto: si bien no existen tratamientos específicos para el Bundibugyo, podemos hacer mucho juntos para prevenir la propagación de este virus y salvar vidas”, expresó el titular de la OMS.

El funcionario también destacó que la atención temprana en centros especializados puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, por lo que pidió a la población acudir de inmediato a recibir atención médica ante cualquier síntoma.

Finalmente, envió un mensaje de solidaridad a los habitantes de Ituri: “Quiero que sepan que el mundo admira su valentía. No los hemos olvidado. Juntos superaremos este brote”.