La NOAA mantiene vigilancia para este martes 8 y miércoles 9 de septiembre. El fenómeno podría generar auroras en zonas del norte de Estados Unidos y ligeras alteraciones en algunos sistemas tecnológicos.
Una tormenta geomagnética de categoría G1 alcanzó la Tierra este martes 8 de septiembre, después de varios días de actividad solar. El Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que el índice planetario K llegó a un valor de 5, nivel que marca el inicio de una tormenta geomagnética G1.
La NOAA mantiene una vigilancia por actividad geomagnética durante este martes y miércoles, mientras monitorea la evolución del viento solar y del campo magnético terrestre. Para el jueves 10 de septiembre, el pronóstico vigente ya no contempla condiciones de tormenta.
¿Qué provocó la tormenta geomagnética?
El fenómeno está relacionado con la actividad del Sol y con material expulsado hacia el espacio que puede interactuar con el campo magnético de la Tierra.
De acuerdo con información de SpaceWeather, modelos de la NOAA contemplaron la posibilidad de que dos eyecciones de masa coronal (CME) rozaran nuestro planeta este 8 de septiembre. Las CME son grandes expulsiones de plasma y campos magnéticos provenientes de la corona solar.
Cuando este material alcanza la Tierra y presenta las condiciones adecuadas, puede alterar temporalmente la magnetosfera y provocar una tormenta geomagnética.
Aunque algunos modelos consideraron que la combinación de ambas eyecciones podría elevar momentáneamente la actividad hasta una categoría G2, el pronóstico oficial de la NOAA mantiene como nivel máximo esperado G1 para este martes y miércoles.
¿Qué efectos puede provocar una tormenta G1?
La escala de la NOAA clasifica las tormentas geomagnéticas desde G1, considerada menor, hasta G5, considerada extrema. Por lo tanto, el fenómeno que actualmente afecta a la Tierra se encuentra en el nivel más bajo de la escala.
Durante una tormenta G1 pueden presentarse:
- Fluctuaciones débiles en algunas redes eléctricas.
- Alteraciones menores en las operaciones de determinados satélites.
- Posibles afectaciones en sistemas de navegación y comunicaciones, principalmente en regiones de altas latitudes.
- Aparición de auroras boreales en lugares más al sur de lo habitual.
Los efectos tecnológicos más relevantes suelen concentrarse en regiones ubicadas por encima de los 60 grados de latitud geomagnética.

Uno de los efectos más llamativos de estos eventos son las auroras boreales. Durante una tormenta G1 podrían observarse en algunas zonas del norte de Estados Unidos, incluyendo estados como Michigan y Maine, dependiendo de las condiciones locales y de la evolución de la actividad solar.
¿La tormenta geomagnética afectará a México?
Por el momento, no se esperan afectaciones importantes en México debido a este evento.
México se encuentra considerablemente más al sur de las regiones donde la NOAA concentra los posibles efectos de una tormenta geomagnética G1. Tampoco existe actualmente un pronóstico oficial que indique la posibilidad de observar auroras desde territorio mexicano.
Para que una aurora pudiera ser visible en latitudes tan bajas, normalmente sería necesaria una tormenta geomagnética mucho más intensa que la prevista actualmente.
No es un fenómeno meteorológico
Las tormentas geomagnéticas no deben confundirse con fenómenos meteorológicos. No provocan lluvias, huracanes, altas temperaturas ni cambios directos en el clima.
Sus efectos ocurren principalmente en el entorno magnético de la Tierra y, dependiendo de su intensidad, pueden repercutir en satélites, comunicaciones, sistemas de navegación y redes eléctricas.
Por ahora, la tormenta G1 representa un evento de intensidad menor y las autoridades mantienen vigilancia sobre su evolución durante este martes 8 y miércoles 9 de septiembre.






