Kim Kardashian lo ha vuelto a hacer: revolucionar el mundo del beauty con un producto inesperado. Esta vez, no se trata de una prenda de ropa, sino de la Seamless Sculpt Face Wrap, una faja facial diseñada para reducir la papada, afinar la mandíbula y realzar los pómulos. Bajo su marca SKIMS, la empresaria y celebridad presenta este accesorio que ha generado tanto interés como controversia.

¿Qué es y cómo funciona?

Según el sitio oficial de SKIMS, esta faja está hecha con el tejido moldeador característico de la marca e incorpora hilos de colágeno para mayor firmeza y suavidad. Su diseño envuelve la cabeza, con cierres de velcro y aberturas para las orejas y el cabello, permitiendo su uso durante la noche o en momentos de descanso en casa.

Kim ha descrito el producto como “una necesidad”, ideal para incluir en la rutina nocturna, y asegura que es “súper cómodo”.

¿Realmente funciona?

Aunque el producto recuerda a los vendajes postoperatorios usados tras procedimientos como lifting facial o liposucción de papada, expertos como el cirujano plástico Dr. Marc Mani afirman que, si bien no sustituye una cirugía, puede ofrecer soporte facial si se usa regularmente. Por su parte, el escultor facial Joseph Carillo destaca que la compresión facial ayuda a reducir la hinchazón y definir la mandíbula, aunque reconoce que SKIMS ha convertido un accesorio clínico en una prenda de moda.

Eso sí, no existen estudios concluyentes sobre su efectividad a largo plazo.

¿Cuánto cuesta y dónde conseguirla?

La Seamless Sculpt Face Wrap tiene un precio de 48 dólares (aproximadamente 1,200 pesos mexicanos). Se agotó a pocas horas de su lanzamiento y actualmente solo puede conseguirse uniéndose a la lista de espera en el sitio web de SKIMS.

Esta faja facial se suma a la creciente tendencia de gadgets de belleza no invasivos, como rodillos faciales, mascarillas LED y masajes linfáticos, que prometen resultados estéticos sin necesidad de pasar por el quirófano.

Críticas y polémica

A pesar de su éxito comercial, el producto no ha estado exento de críticas. Algunos lo ven como una innovación estética, mientras que otros lo acusan de reforzar estándares de belleza poco realistas y fomentar la obsesión por modificar el cuerpo para ajustarse a ideales inalcanzables.

Con esta nueva apuesta, Kim Kardashian vuelve a demostrar su capacidad para convertir productos de nicho en fenómenos virales. Sin embargo, el debate sobre sus implicaciones en la percepción de la belleza y la presión estética sigue abierto.