La fracturada relación entre los príncipes William y Harry sigue sin señales de mejora, y según expertos en la realeza británica, el mayor obstáculo para una reconciliación fraternal no sería el orgullo, sino Meghan Markle, esposa del príncipe Harry.

Aunque Harry ha expresado públicamente su deseo de reparar los lazos con su hermano, el príncipe de Gales no parece dispuesto a dar el primer paso. Hilary Fordwich, experta en temas reales, declaró recientemente a Fox News Digital que la desconfianza hacia Meghan es un factor determinante. Según Fordwich, la duquesa de Sussex es vista como una figura poco confiable dentro de la familia real, debido a que “cualquier conversación familiar privada podría hacerse pública o utilizarse con fines comerciales”.

Esta desconfianza se ha venido acumulando desde la renuncia de Harry y Meghan a sus deberes reales en 2020, seguida de una serie de polémicas públicas, como la entrevista con Oprah Winfrey, la docuserie de Netflix y el libro autobiográfico de Harry, Spare.

Ingrid Seward, editora en jefe de Majesty Magazine, también responsabilizó a Markle por el deterioro en la relación entre los hermanos. “Gran parte de la realeza británica la detesta profundamente. La consideran perjudicial para la familia real”, afirmó. Además, señaló que la propia historia de distanciamiento de Meghan con su familia, como el hecho de que su padre, Thomas Markle, no conoce a sus nietos Archie (6) y Lilibet (4), incrementa aún más el recelo hacia ella.

Pese a los intentos recientes de Harry por acercarse, como compartir su agenda oficial con la Casa Real en julio pasado para evitar coincidencias incómodas en la prensa, William no parece convencido. El deseo de reconciliación por parte de Harry es claro, aunque él mismo ha admitido que tal vez “nunca lo perdonen”.

Por ahora, todo indica que la relación entre los príncipes continúa congelada, sin un camino claro hacia la reconciliación.