Un estudio del Centro de Neurociencias Cajal-CSIC ha demostrado que el consumo de cannabis durante la adolescencia puede provocar problemas de memoria y aprendizaje. La investigación señala que estos efectos están relacionados con la acción del tetrahidrocannabinol (THC), principal componente psicoactivo del cannabis, sobre un tipo específico de células cerebrales llamadas astrocitos.
Tradicionalmente, los astrocitos se consideraban células de apoyo de las neuronas; sin embargo, estudios recientes muestran que desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento del cerebro. Estas células mantienen una comunicación directa con las neuronas y regulan procesos clave de la transmisión sináptica. En el cerebro humano, un solo astrocito puede establecer hasta dos millones de conexiones.

La investigación, publicada en Nature Communications y liderada por la doctora Marta Navarrete, reveló que el THC provoca una sobreactivación de los astrocitos, lo que altera la comunicación entre regiones cerebrales implicadas en el aprendizaje, como el hipocampo y el núcleo accumbens. Este último forma parte del circuito de recompensa y es esencial para la motivación y el aprendizaje.

En modelos animales, los ratones expuestos al THC durante la adolescencia mostraron un peor rendimiento en pruebas de aprendizaje espacial, cometiendo más errores que aquellos no expuestos. No obstante, cuando los investigadores lograron reducir la sobreactivación de los astrocitos, los déficits cognitivos no aparecieron e incluso pudieron revertirse.
Aunque los resultados provienen de estudios en animales y no deben extrapolarse directamente a humanos, los científicos destacan que el cerebro adolescente es especialmente vulnerable a factores externos como los cannabinoides. Este trabajo resalta la importancia de los astrocitos como actores clave en los efectos cognitivos del consumo de cannabis y abre nuevas vías para comprender y prevenir sus consecuencias en el desarrollo cerebral.







