La amenaza de Irán de retirarse del Mundial 2026 coloca a la FIFA ante un escenario de máxima incertidumbre cuando restan poco más de tres meses para el inicio del torneo, programado para el 11 de junio. La ofensiva contra el país persa y la posterior reacción de sus autoridades han abierto la puerta a una posible renuncia que tendría importantes consecuencias deportivas, económicas y disciplinarias.
El presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, dejó abierta esa posibilidad tras los recientes ataques. “Con lo que ha pasado y con ese ataque de Estados Unidos, es poco probable que podamos esperar con ilusión el Mundial, pero son los dirigentes deportivos los que deben decidir”, afirmó el domingo.
Según el reglamento del organismo rector del fútbol mundial, si Irán anunciara su retirada con más de 30 días de antelación al arranque del campeonato, se enfrentaría a una multa mínima de 250.000 francos suizos (unos 323.730 dólares). Si la renuncia se produjera con menos de 30 días de margen, la sanción ascendería al menos a 500.000 francos suizos (cerca de 647.712 dólares). Además, el apartado 6.7 establece que, en caso de retirada o exclusión, la FIFA decidirá “a su entera discreción” las acciones pertinentes, incluida la sustitución por otra selección.
Posibles reemplazos
En caso de mantenerse el cupo asignado a la Confederación Asiática, la principal beneficiada sería la selección de Irak, que había obtenido el derecho a disputar el repechaje internacional frente al ganador de la semifinal entre Bolivia y Surinam. Si el lugar de Irán quedara vacante, Irak podría acceder directamente al Mundial.
En ese escenario, Emiratos Árabes Unidos, eliminado por Irak en el “play-off” asiático, ocuparía su plaza en la repesca.
Antecedentes polémicos
Irán ya había sido protagonista de dos controversias vinculadas al torneo. En primer lugar, el Gobierno de Estados Unidos prohibió la entrada y los visados a los dirigentes de la federación iraní, impidiéndoles asistir al sorteo celebrado el 5 de diciembre en Washington D.C.. Posteriormente, el entonces presidente Donald Trump autorizó las visas para jugadores y oficiales, aunque no para los aficionados iraníes.
Por otro lado, el llamado “partido del orgullo”, previsto para el 26 de junio en Seattle, enfrentará a Irán con Egipto, dos repúblicas islámicas donde las cuestiones relacionadas con la diversidad de género generan tensiones. Ambas federaciones han elevado quejas por posibles actividades vinculadas al mes de la comunidad LGTBQ.
Calendario y sede
Irán ha establecido su campamento base en el Complejo Deportivo Kino de Tucson, en Arizona. Integrada en el grupo G y dirigida por Amir Ghalenoei, la selección debutará el 15 de junio ante Nueva Zelanda en Los Ángeles. Seis días después se medirá a Bélgica en la misma sede y cerrará la fase de grupos el 26 de junio frente a Egipto en Seattle.
Hasta ahora, la FIFA no ha abordado oficialmente el impacto del conflicto en Oriente Medio sobre el torneo. Desde la Casa Blanca, Andrew Giuliani, jefe del grupo de trabajo para la Copa del Mundo 2026, evitó profundizar en el asunto tras los ataques: “Mañana nos ocuparemos de los partidos de fútbol. Esta noche celebramos la oportunidad de libertad del pueblo iraní”.
A la espera de una decisión formal de Teherán, el organismo rector del fútbol mundial contempla tres escenarios: la retirada de Irán con las consiguientes sanciones económicas, su sustitución por otra selección asiática o su participación bajo un dispositivo reforzado de seguridad y gestión diplomática.







