México enfrenta una grave crisis de salud pública relacionada con el consumo excesivo de refrescos y alimentos ultraprocesados. De acuerdo con datos oficiales, el país registra el mayor consumo de refresco del mundo, con un promedio de 166 litros por persona al año, mientras que en 2024 se reportaron 192,563 muertes por enfermedades cardiovasculares.
Especialistas advierten que el problema va mucho más allá del aumento de peso. Diversas investigaciones científicas han demostrado que las grasas saturadas, las grasas trans industriales y los azúcares añadidos provocan daños directos al sistema cardiovascular desde las primeras horas después de su consumo.

Daño inmediato en los vasos sanguíneos
Estudios realizados por la Universidad de Calgary, en Canadá, revelaron que apenas dos horas después de consumir una comida rica en grasas, los vasos sanguíneos pequeños presentan un deterioro funcional medible. Por su parte, investigadores del Instituto de Cardiología de Montreal encontraron que una sola comida alta en grasas saturadas puede reducir hasta en un 24% la capacidad de dilatación de las arterias.
Estos efectos ocurren incluso antes de que aparezcan cambios visibles en el peso corporal.
Cómo afecta la comida chatarra al corazón
Los especialistas identifican tres mecanismos principales mediante los cuales los alimentos ultraprocesados dañan la salud cardiovascular:
1. Alteración de los niveles de colesterol. Las grasas saturadas elevan el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, favoreciendo la formación de placas en las arterias. Las grasas trans industriales agravan el problema al aumentar el LDL y reducir el colesterol HDL, que protege el sistema circulatorio.
2. Inflamación crónica. Las grasas trans estimulan procesos inflamatorios en el organismo. Estudios del National Institutes of Health (NIH) muestran que este tipo de grasas incrementa significativamente marcadores asociados con enfermedades cardiovasculares.
3. Daño al endotelio. El endotelio, capa interna de los vasos sanguíneos, pierde elasticidad y funcionalidad, facilitando el desarrollo de aterosclerosis, una condición que puede derivar en infartos o accidentes cerebrovasculares.
Los refrescos, el principal riesgo
Entre todos los productos ultraprocesados, las bebidas azucaradas concentran la evidencia más sólida sobre daño cardiovascular. Un metaanálisis internacional realizado en 2024 con más de 1.2 millones de personas encontró que un alto consumo de refrescos incrementa en 17% el riesgo de enfermedad cardiovascular y en 23% el riesgo de cardiopatía coronaria.
Además, consumir dos o más porciones de bebidas azucaradas al día se relaciona con un 31% mayor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes las consumen de forma ocasional.
Los investigadores explican que la fructosa utilizada como endulzante favorece la acumulación de grasa en el hígado, eleva los triglicéridos, promueve la resistencia a la insulina y genera inflamación en las arterias.
Una transformación alimentaria con consecuencias
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en los últimos 40 años la alimentación de los mexicanos ha cambiado drásticamente, sustituyendo alimentos frescos por productos ultraprocesados ricos en azúcar, sal y grasas.
Actualmente, casi tres de cada cuatro adultos presentan sobrepeso u obesidad. Además:
- 11% de la población vive con diabetes.
- 17.4% padece hipertensión arterial.
- 26.1% tiene colesterol elevado.
- 49% registra niveles altos de triglicéridos.
- 4.4% ya presenta alguna enfermedad cardiovascular diagnosticada.
Las autoridades sanitarias estiman que uno de cada tres nuevos casos de diabetes y uno de cada siete nuevos casos de enfermedades cardiovasculares están directamente relacionados con el consumo de bebidas azucaradas.
Un alto costo para la salud y la economía
Las enfermedades asociadas al sobrepeso, la obesidad, la diabetes y la hipertensión representan un gasto anual cercano a los 180 mil millones de pesos para el sistema de salud mexicano. Además, quienes desarrollan estas enfermedades pueden perder hasta 10 años de vida saludable debido a complicaciones como insuficiencia renal, amputaciones, infartos y accidentes cerebrovasculares.
Tan solo en 2024, las complicaciones derivadas de la diabetes provocaron alrededor de 27 mil amputaciones en México.
Especialistas coinciden en que reducir el consumo de refrescos y alimentos ultraprocesados, así como favorecer una dieta basada en alimentos frescos y grasas saludables, podría disminuir significativamente el riesgo cardiovascular y contribuir a frenar una de las principales crisis de salud pública que enfrenta el país.






