La actividad física y la estimulación cognitiva destacan entre las estrategias respaldadas por organismos de salud para mantener la salud cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
Llegar a los 50 años no significa que sea demasiado tarde para comenzar a cuidar la salud del cerebro. Por el contrario, expertos y organismos de salud señalan que la mediana edad representa una importante ventana de oportunidad para adoptar hábitos que pueden beneficiar la función cerebral durante la vejez.
Entre las prácticas con mayor respaldo se encuentran el ejercicio físico aeróbico y el entrenamiento cognitivo, dos actividades que pueden realizarse sin necesidad de acudir a un gimnasio ni contar con equipo especializado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener la actividad física durante toda la vida. Para los adultos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan como referencia al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, además de dos días de ejercicios de fortalecimiento muscular.

Caminar a paso rápido, andar en bicicleta, nadar o bailar son algunas de las opciones que pueden incorporarse a la rutina. En los adultos mayores también se aconsejan ejercicios que ayuden a conservar el equilibrio.
Los beneficios no se limitan al corazón y los músculos. La actividad física también está relacionada con funciones como la memoria, el aprendizaje, el razonamiento y la capacidad para tomar decisiones.
Mantener activo el cerebro
El segundo ejercicio recomendado es el entrenamiento cognitivo. Leer, resolver juegos de mesa, aprender una nueva habilidad o practicar actividades que impliquen memoria y concentración son formas sencillas de estimular el cerebro.
Materiales de estimulación cognitiva para adultos mayores también proponen ejercicios como observar una imagen durante algunos segundos y después responder preguntas sobre ella, completar frases de conocimiento general o relacionar alimentos con sus sabores.
Estas actividades pueden realizarse en casa, de manera individual o acompañados por familiares, y la constancia es fundamental.
¿Por qué comenzar a los 50?
Investigaciones difundidas por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) señalan que mantener la actividad física desde la mediana edad puede estar relacionado con una mejor conservación de la mielina, la capa que protege las fibras nerviosas.
Por ello, comenzar a ejercitarse alrededor de los 50 años puede representar una oportunidad para construir hábitos que continúen aportando beneficios en etapas posteriores de la vida.
La clave está en combinar ambos ejercicios
La OMS plantea que la actividad física y la estimulación cognitiva no deben considerarse estrategias aisladas. Su enfoque apuesta por intervenciones que actúen sobre distintos factores de riesgo al mismo tiempo.
La razón es que el deterioro cognitivo puede estar relacionado con diversos factores, entre ellos el sedentarismo, la falta de estimulación mental y problemas de salud cardiovascular. Por eso, mantener el cuerpo activo y, al mismo tiempo, ejercitar la mente puede ofrecer una estrategia más completa para cuidar la salud cerebral.
La recomendación es clara: después de los 50, mantenerse físicamente activo y estimular el cerebro de manera regular puede convertirse en una de las mejores inversiones para un envejecimiento saludable.





