La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a quedar expuesta este miércoles durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, luego de que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, acusara a Estados Unidos e Israel de terrorismo y cuestionara sus acciones militares.
Durante su intervención en la semana de Alto Nivel de la Asamblea General, Pezeshkian señaló que había preparado originalmente otro discurso, pero decidió modificarlo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificara a Irán de terrorista.
“Quienes son terroristas y forman a terroristas nos describen a nosotros como tales”, declaró el mandatario iraní ante los representantes de los países miembros de la ONU.

Pezeshkian también acusó a Estados Unidos e Israel de no respetar las leyes internacionales y afirmó que Irán es víctima del terrorismo, en referencia a los ataques registrados durante el conflicto entre ambas partes.
“Vengo de Irán, donde bombardearon una escuela”, afirmó el presidente iraní al mostrar imágenes de niñas que, según dijo, murieron durante los ataques. Pezeshkian sostuvo que las víctimas eran civiles que no habían cometido ningún crimen.
El discurso provocó la salida de la sala del único representante de la delegación estadounidense presente en ese momento en la Asamblea General. La retirada ocurrió un día después de que Trump utilizara el término “terroristas” para referirse a Irán.
Durante su propia intervención, Trump planteó la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán o tomar medidas más contundentes contra la República Islámica. “¿Alcanzar un acuerdo con Irán que le permita reconstruirse (…) o aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente?”, cuestionó el mandatario estadounidense.
La presencia de Pezeshkian en Nueva York fue autorizada por la administración de Trump apenas unos días antes de la Asamblea General. Al igual que ocurrió en 2025, la delegación iraní está sujeta a restricciones durante su estancia en la ciudad, entre ellas limitaciones para adquirir determinados productos de lujo.
El intercambio de acusaciones refleja las profundas tensiones que persisten entre Washington y Teherán y que volvieron a trasladarse al principal foro diplomático de Naciones Unidas.






