El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció este jueves 5 de noviembre su renuncia al cargo, en medio de una profunda crisis política y financiera provocada por la intervención de Ueno Bank, cuyos problemas de solvencia dejaron a cerca de tres millones de clientes sin acceso a sus ahorros.
La decisión fue comunicada mediante un video difundido en redes sociales, justo cuando el Congreso paraguayo debatía un proceso de juicio político en su contra, luego de que integrantes de su propio partido, el Partido Colorado, retiraran su respaldo al mandatario.
En su mensaje, Peña aseguró que tomó la determinación pensando en la estabilidad del país, la paz social y la preservación de las instituciones democráticas.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República”, expresó el mandatario, quien también ofreció disculpas a la ciudadanía por las posibles fallas de su administración.
“Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí”, agregó.
Crisis de Ueno Bank desata la salida del mandatario
La crisis comenzó luego de que el Banco Central de Paraguay interviniera Ueno Bank al detectar graves problemas de solvencia, lo que provocó que millones de clientes quedaran sin acceso a sus cuentas y depósitos.
La situación generó protestas ciudadanas y fuertes cuestionamientos contra el Gobierno, debido también a los vínculos empresariales que Peña tuvo anteriormente con el grupo propietario de la institución financiera y a los recursos públicos que fueron depositados en el banco.
El escándalo provocó que legisladores de oposición y del oficialismo impulsaran un juicio político contra el presidente.
La renuncia todavía debe ser ratificada
Aunque Peña anunció su decisión de dejar la Presidencia, su salida no quedó formalizada de manera automática. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proceso de juicio político y rechazó su renuncia, por lo que el Senado deberá resolver los siguientes pasos institucionales.
El vicepresidente Pedro Alliana figura como sucesor constitucional en medio de la incertidumbre política.
Mientras tanto, Peña manifestó que su principal deseo es que se garantice la devolución de los recursos a los ahorradores afectados y que se protejan los fondos públicos.
La renuncia del mandatario marca un momento de profunda incertidumbre para Paraguay, donde la crisis bancaria trascendió al ámbito financiero y provocó una ruptura política que ahora deberá resolverse conforme a los mecanismos constitucionales del país.







