La guerra en Gaza volvió a ocupar un lugar central en el Festival Internacional de Cine de Venecia a través de Naza, un documental de los realizadores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor que expone, mediante testimonios de integrantes de las fuerzas armadas de Israel, los mecanismos utilizados para seleccionar objetivos militares y calcular las posibles víctimas civiles.

La cinta es el único documental entre las 21 películas que compiten por el León de Oro y provocó una fuerte reacción entre los asistentes a su estreno. La proyección se desarrolló en un ambiente de tensión y consternación ante los testimonios relacionados con la destrucción y la crisis humanitaria en Gaza.

El título Naza hace referencia a un término utilizado dentro del aparato de inteligencia militar israelí para calcular los llamados daños colaterales y las víctimas civiles que podrían producirse durante un ataque aéreo. Para los realizadores, esta expresión refleja cómo, dentro de un lenguaje burocrático y militar, la muerte de civiles puede convertirse en una cifra o una variable dentro de una operación.

Abraham y Szor, quienes también participaron en el documental No Other Land, ganador del Oscar en 2025, trabajaron durante más de dos años para desarrollar su nueva investigación. Durante ese periodo consiguieron entrevistar de manera anónima a 24 integrantes de unidades de élite de los servicios de inteligencia y del ejército israelí.

Las entrevistas fueron realizadas principalmente durante la noche y en distintos lugares de Tel Aviv. Para proteger la identidad de los entrevistados, sus voces fueron modificadas digitalmente y se aplicaron estrictas medidas de seguridad, debido a los riesgos que podrían enfrentar por revelar información sobre las operaciones militares.

Una investigación llevada al cine

Naza tiene sus raíces en una investigación periodística realizada durante varios años por The Guardian, la revista israelí-palestina +972 Magazine y Local Call. El proyecto cinematográfico también cuenta con la participación de The Guardian como productor, junto con James Wilson y Jonathan Glazer, director de la película La zona de interés.

Durante la presentación en Venecia, Abraham explicó que el objetivo del documental no era señalar a soldados específicos como responsables de las muertes, sino mostrar las políticas, órdenes y procedimientos que, de acuerdo con los testimonios recopilados, permiten realizar ataques aun cuando se anticipa la muerte de civiles.

Los entrevistados describen sistemas tecnológicos utilizados para identificar objetivos, vigilancia de teléfonos móviles y ataques contra edificios residenciales. También hablan de herramientas asistidas por inteligencia artificial capaces de procesar grandes cantidades de información obtenida de teléfonos intervenidos para localizar posibles objetivos.

Uno de los puntos centrales del documental es la forma en que la tecnología puede integrarse a una estructura militar en la que, según los testimonios presentados, las posibles muertes de civiles son consideradas antes de ejecutar un ataque.

Testimonios sobre la destrucción en Gaza

Durante gran parte de la película, los realizadores evitan colocar las imágenes de destrucción como elemento principal y concentran la atención en los rostros y testimonios de quienes explican cómo funciona el sistema militar.

La película concluye con una escena de aproximadamente dos minutos en la que un padre busca desesperadamente a sus familiares entre los escombros, mientras aparecen imágenes de cuerpos sin vida.

Entre los testimonios más impactantes se encuentra el relato sobre cadáveres que permanecen en las calles después de los bombardeos y que, según uno de los entrevistados, terminan siendo alimento para perros callejeros.

El documental también utiliza imágenes de archivo, entre ellas una entrevista de un joven Benjamin Netanyahu en la que habla sobre el concepto de terrorismo y el peligro de atacar objetivos causando también víctimas inocentes. Asimismo, se incluyen imágenes históricas relacionadas con la fundación de Tel Aviv y se destaca la corta distancia geográfica entre esa ciudad y Gaza, separadas por aproximadamente 70 kilómetros.

Deshumanización y la banalidad del mal

Uno de los temas que atraviesan Naza es la deshumanización de las víctimas y la obediencia dentro de las estructuras militares. Uno de los entrevistados llega a calificar la guerra de Israel en Gaza como un genocidio, mientras otros justifican sus acciones bajo la idea de estar cumpliendo una misión.

Durante la conferencia de prensa, Yuval Abraham hizo referencia al escritor italiano de origen judío Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz y autor de Si esto es un hombre. El cineasta señaló que la obra de Levi permite reflexionar sobre los peligros de convertir a una persona en una categoría, un número o un objetivo.

Abraham, quien se identifica como israelí de origen judío y descendiente de sobrevivientes del Holocausto, sostuvo que la memoria de la Shoá no debe utilizarse para justificar la muerte de civiles palestinos. Al mismo tiempo, aclaró que el documental no pretende establecer una equivalencia histórica entre el Holocausto y la situación en Gaza, sino llamar la atención sobre mecanismos de deshumanización que pueden aparecer en diferentes contextos.

Durante la conferencia también surgió la referencia a la filósofa Hannah Arendt y su concepto de la “banalidad del mal”, desarrollado a partir de su cobertura del juicio de Adolf Eichmann en Israel en 1961.

La comparación surgió por la manera en que algunos de los militares entrevistados describen bombardeos, objetivos y víctimas mediante un lenguaje técnico y burocrático. Para los realizadores, esta forma de hablar sobre la violencia plantea preguntas sobre la obediencia, la responsabilidad individual y la capacidad de una estructura burocrática para convertir actos de enorme crueldad en procedimientos aparentemente rutinarios.

Con Naza, Abraham y Szor llevan al Festival de Venecia una investigación que busca mostrar no solo las consecuencias de la guerra en Gaza, sino también los mecanismos tecnológicos, militares y humanos que, según los testimonios recopilados, hacen posible la toma de decisiones que pueden terminar con la muerte de civiles.