La psitacosis puede pasar desapercibida porque algunas aves infectadas no presentan síntomas. La enfermedad se transmite principalmente al inhalar polvo contaminado con heces o secreciones y puede confundirse con una gripe.
Un perico puede lucir completamente saludable y, aun así, ser portador de una bacteria capaz de provocar una enfermedad respiratoria en las personas. Se trata de la psitacosis, una infección causada por Chlamydia psittaci que, en algunos casos, puede evolucionar hasta convertirse en neumonía.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y autoridades sanitarias de otros países advierten que el riesgo general para la población es bajo, pero aumenta entre quienes conviven estrechamente con aves, limpian sus jaulas o manipulan sus excrementos.
Una mascota aparentemente sana también puede ser portadora
Los pericos, loros, cotorras y cacatúas pertenecen al grupo de aves psitácidas, especies que pueden transportar y eliminar Chlamydia psittaci.
Aunque un ave infectada puede presentar señales como decaimiento, pérdida de apetito o secreciones en los ojos y las fosas nasales, algunas pueden eliminar la bacteria sin mostrar síntomas visibles. Esto hace difícil que el propietario identifique el riesgo.
La OMS ha señalado que las aves constituyen el principal reservorio de Chlamydia psittaci y que las aves de compañía se encuentran entre las fuentes habituales de exposición para los seres humanos.

El polvo de la jaula puede ser la vía de contagio
La principal forma de transmisión ocurre cuando una persona inhala partículas contaminadas procedentes de heces secas, secreciones respiratorias o plumas de un ave infectada.
El riesgo puede aparecer durante tareas cotidianas como cambiar el papel de la jaula, retirar residuos o limpiar accesorios. Cuando los excrementos se secan, pueden convertirse en polvo y dispersarse en el aire.
Por esta razón, las autoridades sanitarias recomiendan evitar barrer en seco o utilizar una aspiradora para retirar los residuos de la jaula, ya que estas acciones pueden favorecer que las partículas contaminadas lleguen a las vías respiratorias.
También es recomendable mantener una buena ventilación y evitar prácticas como besar al ave o permitir que introduzca el pico en la boca, debido al contacto directo con secreciones.
Los síntomas pueden parecer una gripe
Uno de los motivos por los que la psitacosis puede pasar desapercibida es que sus primeros síntomas se parecen a los de otras infecciones respiratorias.
Los CDC señalan que los síntomas suelen aparecer entre cinco y 14 días después de la exposición, aunque algunas autoridades sanitarias contemplan periodos más prolongados.
Entre los principales signos se encuentran:
- Fiebre y escalofríos.
- Dolor de cabeza.
- Dolores musculares.
- Malestar general.
- Tos seca.
- Dificultad para respirar.
- Dolor en el pecho.
En los casos más graves, la infección puede provocar neumonía y requerir hospitalización. También se han descrito, aunque con menor frecuencia, complicaciones que pueden afectar otros órganos.
La limpieza correcta reduce el riesgo
La prevención no implica evitar la convivencia con aves, sino reducir la exposición a materiales potencialmente contaminados.
Los CDC recomiendan humedecer las superficies antes de limpiarlas, para evitar que el polvo se levante y se disperse. También aconsejan lavarse las manos después de tocar aves, sus excrementos o elementos de la jaula.
La jaula debe limpiarse con frecuencia y los restos de comida, agua y excrementos deben retirarse de manera segura. En determinadas situaciones, especialmente cuando existe sospecha de enfermedad, pueden utilizarse guantes y protección respiratoria adecuada.
También es importante llevar al ave al veterinario si presenta cambios de comportamiento o signos de enfermedad. Las aves nuevas deben mantenerse separadas de otras durante un periodo de observación antes de incorporarlas al mismo espacio.
Informar al médico sobre la convivencia con aves puede ser clave
Una persona que presente fiebre, tos seca, dificultad para respirar, dolor en el pecho o un malestar intenso debe buscar atención médica. Si tiene un perico u otra ave en casa, es importante mencionarlo durante la consulta.
El antecedente de contacto con aves o con sus excrementos puede ayudar al personal médico a considerar la psitacosis cuando existe una neumonía cuya causa no está clara.
La enfermedad puede tratarse con antibióticos y, cuando se detecta y atiende oportunamente, generalmente tiene una evolución favorable. La OMS señala que la mortalidad es baja con un tratamiento adecuado.
No existe una vacuna para prevenir la psitacosis, por lo que las principales medidas de protección son la higiene, la limpieza húmeda de la jaula, una buena ventilación y la atención veterinaria.
Tener un perico no significa que una persona vaya a enfermar. Sin embargo, conocer que un ave aparentemente sana puede portar la bacteria permite tomar precauciones sencillas para reducir un riesgo que, aunque poco frecuente, puede tener consecuencias respiratorias importantes.





