¡Las altas temperaturas no dan tregua! Aprende cómo prevenir y tratar esta afección común en los más pequeños.

Con la actual ola de calor que atraviesa México, la aparición de sarpullidos en la piel —especialmente en bebés— se ha vuelto más común. Aunque esta condición, conocida como sarpullido por calor o miliaria, no suele ser grave, sí puede generar molestias importantes, por lo que es fundamental saber cómo prevenirla y tratarla de forma adecuada.

¿Qué es el sarpullido por calor y por qué aparece?

El sarpullido por calor ocurre cuando los conductos sudoríparos se bloquean, atrapando el sudor bajo la piel. Esto genera pequeñas protuberancias rojas o ampollas que pueden causar escozor, picazón o ardor. Suele desencadenarse por sudoración excesiva, uso de ropa ajustada o telas sintéticas, y por la exposición a ambientes calurosos y húmedos.

Es importante distinguirlo de otras afecciones como la urticaria por calor, por lo que siempre se recomienda acudir al médico para un diagnóstico preciso.

¿Por qué es más común en los bebés?

La piel de los bebés es mucho más delicada y sus glándulas sudoríparas aún no están completamente desarrolladas, lo que las hace más propensas a obstruirse. Además, suelen estar demasiado abrigados o pasar mucho tiempo acostados, lo que genera fricción en áreas como el cuello, espalda, ingles y glúteos.

Según UC San Diego, el sarpullido en los bebés se manifiesta con bultos rojos, especialmente en zonas de pliegues o contacto frecuente.

¿Quién más puede verse afectado?

Además de los bebés, otros grupos propensos incluyen:

  • Personas mayores: su piel regula peor la temperatura.
  • Personas con sobrepeso: tienen más pliegues donde se acumula el sudor.

Tipos de sarpullido por calor

  1. Miliaria cristalina: ampollas pequeñas y transparentes, sin picazón ni inflamación.
  2. Miliaria rubra: bultos rojos con picazón, ardor e inflamación.
  3. Miliaria pustulosa: lesiones con pus que pueden causar infección.
  4. Miliaria profunda: protuberancias de color piel, más profundas y con menor sudoración.

¿Cómo prevenirlo?

En bebés (y también adultos):

  • Usar ropa ligera, holgada y de algodón.
  • Evitar telas sintéticas.
  • Mantener la piel seca, especialmente en zonas de pliegues.
  • Cambiar los pañales con frecuencia y dejar al bebé sin ropa algunos minutos al día.
  • Bañar al bebé con agua tibia (no caliente), sin abusar del jabón.
  • Usar cremas ligeras recomendadas por pediatras, sin aceites minerales.
  • Evitar salir durante las horas más calurosas (11:00 a 16:00).
  • Buscar sombra y mantener buena ventilación en casa.

Tratamiento y cuidados

En la mayoría de los casos, el sarpullido desaparece por sí solo cuando la piel se enfría y se mantiene seca. No obstante, algunos productos pueden aliviar los síntomas:

  • Loción de calamina.
  • Cremas con hidrocortisona (para casos severos, bajo indicación médica).
  • Antihistamínicos, si hay mucha picazón.
  • Productos dermocosméticos para bebés, que también pueden usarse en adultos.

Importante: evita la automedicación. Ante cualquier duda o si los síntomas empeoran, consulta con un pediatra o dermatólogo.