En México, la tasa de sobrevivencia al cáncer sigue siendo baja, especialmente en comparación con otros países del continente americano. De acuerdo con datos recientes del Observatorio Mundial de Cáncer (Globocan 2022), se estima que en el país hay 577 mil 487 sobrevivientes a cinco años de haber sido diagnosticados.
El panorama, sin embargo, es poco alentador: cada año se registran más de 207 mil nuevos casos de cáncer y más de 96 mil muertes por esta causa. Estas cifras reflejan un reto importante en materia de prevención, diagnóstico oportuno y acceso a tratamientos eficaces.
En contraste, países como Brasil reportan más de 1.6 millones de sobrevivientes, mientras que en Estados Unidos la cifra asciende a 7.8 millones y en Canadá supera los 900 mil.
Uno de los principales factores que explican esta diferencia, según el oncólogo José Manuel Ruiz Morales, es que en México más del 50% de los pacientes llegan en etapas avanzadas de la enfermedad, cuando los tumores ya han hecho metástasis y las posibilidades de curación son mucho menores.
“Culturalmente, muchas personas optan primero por terapias alternativas y solo acuden con un especialista cuando la situación ya es crítica”, señaló Ruiz Morales.
El especialista indicó que el cáncer es curable si se detecta en etapas tempranas, cuando aún no se ha extendido más allá del órgano afectado. En México, los tipos de cáncer con mayor tasa de sobrevivencia —si se diagnostican a tiempo— son: tiroides, testicular, mama y próstata.
En el caso de las mujeres, los más curables son el cáncer de mama, cuello uterino y tiroides, donde se han registrado casos de sobrevivencia de entre 20 y 25 años.
Además, más del 90% de los pacientes que reciben tratamiento con intención curativa tienen una sobrevida de al menos cinco años, y muchos logran retomar una vida normal.
Finalmente, Ruiz Morales subrayó la importancia de mantener un seguimiento médico periódico, incluso tras superar la enfermedad. “Generalmente se recomienda un control médico durante al menos cinco años después del tratamiento, ya que aunque el cáncer haya sido erradicado, siempre existe un riesgo de recurrencia”, concluyó.






