Un preocupante informe presentado por la Asociación Proyecto Hombre revela la estrecha relación entre las adicciones y los trastornos de salud mental, destacando una mayor vulnerabilidad en las mujeres. Según el Informe 2024 del Observatorio Proyecto Hombre, casi la mitad de las personas atendidas ha pensado en suicidarse, siendo este porcentaje significativamente más alto en mujeres.

El estudio, basado en una muestra de 4.507 personas mayores de 18 años, indica que el 75 % de los usuarios sufre ansiedad severa, el 63 % depresión severa, el 58 % problemas emocionales y el 55 % dificultades cognitivas. Las mujeres presentan cifras más alarmantes: el 78 % padece depresión severa, el 75 % problemas emocionales y el 39 % ha intentado suicidarse, frente al 22 % de los hombres.

Según la directora de Proyecto Hombre, Elena Presencio, la comorbilidad entre adicción y salud mental se asocia a un mayor sufrimiento psicológico, exclusión social, precariedad laboral y riesgo de suicidio. Factores como la carga familiar, los abusos sufridos y las desigualdades estructurales agravan la situación de las mujeres.

En cuanto a las sustancias, la cocaína (41.6 %) y el alcohol (36.1 %) son las principales drogas consumidas. Sin embargo, existen diferencias por género: el alcohol es la sustancia predominante entre las mujeres (47.6 %), mientras que los hombres consumen más cocaína (43.9 %). También se advierte sobre la normalización del consumo de cannabis, especialmente en jóvenes.

En el ámbito social, el 63.2 % de los usuarios son solteros y un cuarto vive fuera del entorno familiar. Las mujeres llegan al tratamiento con más responsabilidades familiares: el 13.9 % tiene hijos a su cargo, frente al 1.7 % de los hombres. Además, enfrentan mayores tasas de abuso emocional y físico, lo que refuerza la necesidad de enfoques terapéuticos con perspectiva de género.

En el plano legal, un 20.3 % de los usuarios tiene causas judiciales pendientes, y el 5.7 % inició tratamiento tras medidas judiciales. Proyecto Hombre subraya la urgencia de fortalecer la justicia terapéutica y ofrecer alternativas al encarcelamiento.

Los especialistas destacan la importancia de planes individualizados, adaptados a cada persona, que incluyan educación sobre el trastorno mental, la medicación y su vínculo con la adicción, para lograr una recuperación efectiva.