Ginebra, 27 de junio de 2025 – A cinco años del inicio de la pandemia, el origen del SARS-CoV-2 sigue sin resolverse. La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su Grupo Asesor Científico sobre los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO), publicó hoy un informe actualizado que mantiene abiertas varias hipótesis, aunque reafirma que el salto zoonótico —la transmisión del virus de animales a humanos— continúa siendo la explicación más respaldada por la evidencia científica.
El informe, publicado en el sitio oficial de la OMS, revisa estudios recientes y datos genómicos, epidemiológicos y ambientales, y concluye que, aunque el paso del virus desde animales (posiblemente murciélagos) hacia humanos es la hipótesis más probable, no se puede descartar por completo la posibilidad de un accidente de laboratorio. La falta de información clave sobre los primeros casos en Wuhan y el limitado acceso a datos por parte de las autoridades chinas siguen obstaculizando una conclusión definitiva.
“A cinco años del inicio de la pandemia, no estamos más cerca de una respuesta definitiva. Pero tenemos más herramientas científicas que nunca para encontrarla”, afirmó la Dra. Marietjie Venter, presidenta del grupo SAGO.
El fenómeno del salto zoonótico no es nuevo. Ha sido la causa de brotes anteriores como el SARS en 2003 y el MERS en 2012. En el caso del COVID-19, se sospecha que los murciélagos actuaron como reservorios naturales, aunque aún no se ha identificado al huésped intermedio.
La OMS subraya que comprender el origen del virus no es una mera cuestión científica o histórica: tiene implicaciones directas en la prevención de futuras pandemias. Si se confirma la vía zoonótica, será fundamental reforzar la vigilancia de enfermedades animales; si se demuestra una fuga de laboratorio, habrá que revisar los protocolos de bioseguridad a nivel global.
La organización también reiteró su llamado a la cooperación internacional, al acceso sin restricciones a datos clave y a una mayor transparencia por parte de los gobiernos involucrados.
Cinco años después del brote que cambió al mundo, el origen del COVID-19 sigue siendo un enigma. Pero según la OMS, la urgencia ya no está solo en encontrar una respuesta, sino en asegurarse de que no volvamos a enfrentar el mismo desenlace.




