La difteria es una infección bacteriana grave pero prevenible mediante vacunación, causada por Corynebacterium diphtheriae. Afecta principalmente las vías respiratorias superiores y, en algunos casos, la piel. Aunque actualmente es poco frecuente gracias a las campañas de vacunación, sigue siendo una enfermedad que requiere atención médica inmediata.


🔬 ¿Cómo se transmite?

La bacteria se transmite de persona a persona a través de gotículas respiratorias al toser o estornudar, o por contacto directo con secreciones nasales o lesiones cutáneas infectadas.
La OMS advierte que la difteria puede propagarse rápidamente en comunidades con baja cobertura de vacunación o malas condiciones sanitarias.


⚠️ Síntomas de alerta

Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 5 días después del contagio. Según MedLinePlus, los más comunes son:

  • Fiebre y escalofríos.
  • Dolor de garganta y ronquera.
  • Dificultad o dolor al tragar.
  • Tos similar a la del crup (“perruna”).
  • Babeo o dificultad respiratoria.
  • Piel azulada y secreción nasal con sangre.
  • Sonidos agudos al inhalar (estridor).
  • Úlceras en la piel (más comunes en zonas tropicales).

En algunos casos, la infección puede ser asintomática.


Complicaciones graves

De acuerdo con el Manual MSD, la difteria puede causar complicaciones potencialmente mortales:

  1. Miocarditis: inflamación del músculo cardíaco que puede causar arritmias, insuficiencia cardíaca o muerte súbita.
  2. Neuropatía periférica: daño a los nervios, con debilidad muscular o parálisis.
  3. Insuficiencia renal aguda: daño a los riñones por la toxina diftérica.
  4. Obstrucción respiratoria: formación de una membrana en la garganta que puede provocar asfixia.

💊 Tratamiento

El tratamiento debe iniciarse de inmediato, incluso antes de confirmar el diagnóstico:

  • Antitoxina diftérica: neutraliza la toxina y reduce el daño a los órganos.
  • Antibióticos (penicilina o eritromicina): eliminan la bacteria y evitan la transmisión.
  • Cuidados de soporte: oxigenoterapia, monitoreo cardíaco y atención neurológica en casos graves.

💉 Prevención: la vacunación es clave

La vacuna DTPa (difteria, tétanos y tos ferina) es la principal medida preventiva.
Esquema recomendado por la OMS:

  • Niños: a los 2, 4, 6 y 15 meses de edad.
  • Adultos: refuerzo cada 10 años.

A pesar de los avances, más de 14 millones de bebés en el mundo aún no reciben esta vacuna, lo que incrementa el riesgo de brotes.


Conclusión

La difteria es una enfermedad grave pero totalmente prevenible. La vacunación, junto con el diagnóstico y tratamiento tempranos, son esenciales para evitar complicaciones y proteger la salud pública.
Ante cualquier síntoma sospechoso, se debe buscar atención médica inmediata.